Javi y las montañas

Javi descubrió el amor por las montañas en su juventud, cuando estaba en el colegio. En cada ocasión que salimos a caminar por las huellas andinas de nuestro querido San Fabián, nos habla del profe “Laila”, el hombre que le enseñó a caminar, a no apurarse, pero no andar tan lento tampoco….

Salimos en búsqueda del profe para invitarlo a contarnos cómo fueron los primeros pasos de Javi en la montaña…

"Fui invitado a recordar algunos pasajes de mi vida junto a Javi en las montañas, en aquellos días en que, como alumna de su Colegio, decidió participar en un proyecto que integra el amor por las actividades en contacto con la naturaleza y la vocación de servicio a la comunidad, en este caso, el intercambio con sus compañeros y compañeras menores.

Han sido miles de alumnos y alumnas que he tenido en mis clases y también en este particular programa de Educación al Aire Libre, pero con algunos de entre ellos se generan vínculos significativos que, más allá de la relación profesor alumno, se van transformando en un sentimiento de unidad y amistad que va más allá de la dimensión escolar, del espacio y del tiempo.

Y este es el caso de Javi, tal vez por haber percibido desde muy temprano su alma irradiante de sueños, de notable sensibilidad y entendimiento hacia la naturaleza humana y vibrando en su relación con la vida en simpleza al aire libre y todo ello impulsado por un espíritu de mucha luz, fuerza y determinación.

No he olvidado aquella historia de cómo Javi se convirtió en monitora de montaña del Colegio. Estando en la etapa final del programa invernal con su curso de 1ro medio, en una de las últimas salidas en los hermosos parajes de las tierras altas de Lagunillas, en el atardecer de un magnífico día cerca de los 3000 metros, propuse al grupo un desafío optativo de aventura más allá de lo planificado. Hacia el noreste, a lo alto, se asomaba una desafiante y hermosa cumbre, mirador de excelencia del cerro Piuquencillo, el Morro las Tórtolas.

Sin muchas expectativas, un silencio profundo precedió a esta invitación, hasta que una voz dulce y determinada irrumpió en el paisaje. Javi aceptaba el desafío y con firme decisión, fue la única alumna del curso que junto al guía y de algunos monitores mayores, tomó su mochila y sin dudarlo inició el ascenso, plena de certezas, sin premeditación alguna, desbordante de entusiasmo y energía.

Como era previsible, el exceso de nieve profunda hizo el caminar muy duro y sostenido. El agua escaseaba y bebíamos del deshielo. Después de tres horas de intenso esfuerzo, llegamos a la cumbre. No olvido esos ojos brillantes de asombro, emoción y de alegría, tampoco olvido que nunca le escuché una queja, una palabra de debilidad, un síntoma de abandonar, y comprendí que en ella habitaba un alma de montañera, de buscadora, de aquellos que no temen la incertidumbre, y aceptan el desafío creativo que implica la vía del corazón.

Llegamos al refugio cerca de la medianoche, muy cansados, pero transformados en la experiencia que dejó huellas indelebles en nuestro ser.

Decidí romper los protocolos y entregué a Javiera la piocha del monitor, saltándole de todo el proceso previo para este efecto, integrándola directamente al grupo de alumnos mayores. Ella ya poseía aquello valioso que quería transmitir a través de estas actividades. Evidentemente me significó interesantes y duras confrontaciones con los coordinadores del Colegio, pero eso es otra historia…

Querida Javi, después de esto, una conexión sutil permaneció entre nosotros, una admiración particular y una certeza que lo que percibí en esa ocasión te acompañaría en tu vida, cualquiera fuera la senda que emprendieses. Seguí tu camino evolutivo desde el silencio, aunque me emocioné en directo con aquella presentación de tu primer disco Matriz y desde ese momento, tu presencia me acompañó en cada una de tus letras y melodías impregnadas de sensibilidad y consciencia.

Agradezco la oportunidad que me ofrecieron tus amigos de evocarte en palabras, y tengo la convicción de que esa fuerza interior que has forjado, te hará superar y trascender esta “dura experiencia” que a menudo acompañan a las almas sensibles, receptivas e irradiantes, para que puedan transmutar rápidamente todo lo superfluo y reconectar de primera mano con lo más auténtico de ellas.

Un fuerte abrazo y todo mi apoyo, “como arte”..."

Jorge Lailhacar

* * *

 

Este hermoso relato es una evidencia  más de la fuerza mental y física de la Javi… Si bien con la Javi nos conocimos en San Fabián hace no mucho tiempo, la verdad es que siempre habíamos estado a sólo unas pocas personas de conocernos! Y pucha que lo hubiéramos pasado bien!

En San Fabián, la Javi se entregó a varias etapas muy importantes de su vida: hacerse construir una casita al pie del cerro Malalcura, traer al Tatán, concebir y tener a la Lua, volverse mamá…  En varias ocasiones nos había comentado que le encantaría ir a escalar o caminar en la montaña con nosotros.


- Javi, Tatán y Lua subiendo el Cerro Malalcura-

 

Por primera vez salimos a subir el Malalcura con Lua y Tatán el año pasado. Lua tenía un año, recién había empezado a caminar! La Javi andaba como cabra en las piedras sueltas, con gran agilidad.

Luego, hicimos un paseo con nuestro Club de montaña local, el "Corral de piedra", al cerro la Gloria, más largo y difícil, esta vez Tatán se quedó en casa con Lua. Éramos 7, y el ascenso era largo y algo complicado porque las huellas no están muy marcadas… entre todos decidíamos: por aquí, un poco más arriba, quizás buscar más abajo… hasta que salíamos del paso. Acampamos cerquita de la nieve,  cocinamos, unos vinitos, y a dormir porque el día de cumbre era largo.

La bajada desde el campamento fue aún más extenuante. Cansados, pero contentos de estos días maravillosos en plena naturaleza. La Javi, cual radio AM,  nos animaba al ritmo de Juan Antonio Labra, Chayanne, Pablito Ruiz… Muchos éxitos pasaron, cantando bajamos y finalmente llegamos al auto para volver sanos y salvos a nuestras casitas.

Todavía nos quedan muchos paseos por hacer juntos… Sabemos que con la misma fuerza y paciencia que tuvo para ascender montañas como para tener a la Lua, la Javi sabrá superar esta etapa. Pronto volverá a cantarle a los cerros, bosques y aguas de San Fabián.

 

Por Kora Menegoz & Gonzalo y Mateo Ossa

 


- El Cerro Malalcura visto desde San Fabián de Alico-

8 Responses

  • Máximo Lailhacar!!!!! Gurú de todos en la montaña! Como olvidar esos paseos de monitores!!! Gracias por las palabras a la Javiera! Un abrazo!

  • Conocí y fui profesora de Javiera en quinto básico. Era muy risueña, divertida, me hacía reír mucho. Hoy me enteré de su estado por las redes sociales. Le mando un tremendo abrazo de fe y esperanza. El amor mueve montañas. Por cosas del destino, me encuentro trabajando en USA, pero por suerte que deseo aportar y ya tengo sus datos.

  • Que lindo relato!! Cómo olvidar la emoción de la piocha del profe Laila!
    Está esa una montaña más, quizás la mas difícil que le tocará, pero sin duda logrará bajar cantando sana y salva!!

  • Que lindas palabras profe. Gracias por las experiencias tan lindas que pudimos vivir muchos estudiantes en las montañas. Javi, te mando un gran abrazo y muchas fuerzas. Pronto vas a estar de regreso cantando en las montañas.

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