Con los pies en la tierra y el canto en el puelche

Con la Javi estamos trabajando juntas desde el 2017, el centenario de Violeta Parra nos reencontró. Ese año me pidieron desde el Sello Cazador realizar una investigación que conmemorara su natalicio, y nos propusimos registrar a las cantoras que actualmente habitan en San Fabián de Alico, Región de Ñuble. Uno de los lugares en los que Violeta Parra vivió e investigó, y que coincide con el que la Javi eligió para echar raíces.

Así, como una manera de homenajear a Violeta, fantaseando con la idea de que estas mujeres que encontraríamos son las que ella hubiera conocido si estuviera realizando su trabajo de recopilación hoy, fue que comenzó toda esta aventura en torno al canto campesino.

Estos años se han tramado entre la investigación y nuestra amistad. La Javi estaba embarazada cuando comenzamos a trabajar, por lo que ha sido un período de aprendizaje en torno a la maternidad, los quehaceres, los tiempos, la flexibilidad, la libertad y lo realmente importante, el que agradezco profundamente, pues ha sido transformador.

 

 

 

La Lua nació en San Fabián y, así, chiquitita, nos acompañó cada vez que fue posible. Las cantoras la amaban, abría puertas y corazones, disfrutaba tanto como nosotras callejear entre las montañas y el campo. Los encuentros con cada cantora se convirtieron en tesoros para nosotras, por todo lo que aquellas mujeres nos enseñaron, y también, por todo lo que nosotras nos enseñábamos al andar. Nos espejamos, abrazamos y aprendimos sobre lo importante de la vida, el presente, el tiempo y el respirar profundo.

En mi memoria guardo esos momentos en que pude presenciar cómo la Javi con las cantoras dialogaban al compás de las guitarras y sus voces. Fue un verdadero honor ver cómo se comunicaban y se entendían a través del canto. Sentir la certeza del oficio en sus cuerpos, en sus manos, en sus ojos cómplices y en el profundo cariño con el que se despedían al retirarnos.

La investigación aún no termina. El año pasado cerramos una primera etapa que consistió en encontrar y conocer a las cantoras que estaban desperdigadas por el territorio. De eso salió un texto que lxs invito a leer en este link.

 

 

Cuando todo esto pase, nuestro equipo continuará, vendrán nuevas aventuras que nos permitirán surcar esas tierras con nuestros pasos firmes, reflexivos y llenos de risas. La Javi es una mujer fuerte, lo sé porque tuve la suerte de verla construir durante estos años junto a Tatán la vida que soñaban para Lua y para ellxs: un pequeño refugio lleno de ternura, convicciones y certezas sobre el habitar. Es heredera de una tradición antigua que se expresa en todo su ser, ha sabido aprender de ella en estos años de vida y estoy segura de que toda esa sabiduría será su compañera para superar estos días que nos tienen con el corazón apretado y la mente atenta. Estamos todxs concentradxs, el camino sigue y será junto a ella por un buen tiempo más.

Por Javiera Naranjo

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